Tratamientos fungicidas en cereales de invierno ¿Cuándo salen a cuenta?
La aplicación de fungicidas en el cereal de invierno es una práctica consolidada, pero su rentabilidad no es una cifra fija. Con un mercado de cereales volátil y normativas cambiantes, el agricultor debe decidir: ¿Trato por sistema o bajo observación? En este artículo analizamos los números reales y los factores técnicos para tomar la mejor decisión.
Por lo general, el tratamiento se realiza durante la salida de la hoja bandera. El objetivo es proteger la superficie foliar que genera más del 50% del llenado del grano. Retrasar la muerte de esta hoja puede suponer la diferencia entre una cosecha mediocre y una excelente en términos de peso específico.
La Fisiología del Rendimiento: ¿Por qué la Hoja Bandera es la clave?
Para entender la rentabilidad, debemos entender de dónde salen los kilos. El rendimiento del trigo y la cebada depende de la tasa de fotosíntesis durante el llenado del grano.
- El motor de la planta: La hoja bandera (F1) es responsable de entre el 45% y el 60% de la formación del grano. Si el hongo (como la Septoria o la Roya) coloniza esta hoja, la planta deja de enviar azúcares al grano y el peso específico se desploma.
- La penúltima hoja (F2) y la espiga: Aportan el 30% restante. Un tratamiento bien posicionado protege este "estrato superior" de la planta, asegurando que el ciclo del cultivo se complete sin estrés.
- Efecto "Stay-Green": Muchos fungicidas modernos (especialmente las estrobirulinas y algunas carboxamidas) no solo matan al hongo, sino que mejoran el metabolismo del nitrógeno, manteniendo la planta verde más tiempo incluso en ausencia de enfermedad visible.
¿Cuál es el coste real del tratamiento hoy?
El mercado de fitosanitarios ha evolucionado hacia formulaciones más complejas que combinan varios modos de acción (SDHI, Triazoles y Estrobirulinas) para evitar resistencias.
- Inversión en producto: Los tratamientos de última generación, con mayor persistencia y resistencia al lavado, oscilan entre 45 y 58 €/ha.
- Coste de aplicación: Sumando el gasóleo, el desgaste de maquinaria y la mano de obra, el coste del pase se sitúa entre 15 y 20 €/ha.
- Inversión total: El coste por aplicación se mueve actualmente en una horquilla de entre 60 y 78 €/ha.
El uso de productos de "Alta Tecnología" suele ser más rentable en zonas de producción alta (más de 5 t/ha), ya que su persistencia puede evitar un segundo pase de fungicida, ahorrando costes operativos totales.
¿En cuánto puede llegar a mejorar la productividad el tratamiento?
Los ensayos más recientes confirman que el incremento de rendimiento no es solo una cuestión de kilos, sino de asegurar la calidad. En variedades modernas con alto potencial genético, los incrementos de rendimiento se sitúan entre 750 y 900 kg/ha en campañas con alta presión de enfermedad. Haciendo una media de los ensayos técnicos, podemos hablar de mejoras del orden del 8% al 12% cuando se protege la hoja bandera en esas condiciones.
En cambio, en campañas secas o con baja presión de enfermedad, el incremento real puede ser muy inferior e incluso despreciable, por lo que el tratamiento puede no llegar a pagarse.
Además, el fungicida asegura el Peso Específico (PE), evitando las penalizaciones comerciales que los compradores aplican al grano "asurrado" por ataques fúngicos.
¿Tratar por calendario o por observación?
En la agricultura actual, la decisión de aplicar no debe ser automática. La agronomía nos da dos claves para decidir si la inversión será rentable:
- Resistencia genética: No todas las variedades responden igual. Si siembras trigos o cebadas con alta tolerancia genética a Septoria o Royas, el retorno de inversión de un fungicida caro disminuye. En estos casos, la genética hace el trabajo por ti.
- La regla de las horas de humedad: El hongo no infecta la planta de forma instantánea. Para que se produzca una infección real, tras la salida de la hoja bandera suele ser necesario acumular en torno a 15–20 horas seguidas de hoja mojada con humedades relativas cercanas al 90%. No se trata de sumar ratos sueltos, sino de periodos continuos de alta humedad. Si el ambiente es seco y esas condiciones no se dan, el riesgo de infección es bajo y tratar suele ser “cambiar dinero por dinero”.
Además del clima, la planta también habla. Como referencia práctica, tiene sentido plantear el tratamiento cuando, entre dos nudos y espigado, empiezas a ver síntomas de enfermedad en las hojas intermedias y superiores de al menos un 20–25% de las plantas. Por debajo de ese nivel, y sin previsión de días húmedos, muchas veces el fungicida no llega a ser rentable.
¿Me sale a cuenta? Escenarios de Rentabilidad Real
No podemos fijar un solo precio para el cereal, ya que la rentabilidad varía drásticamente según la lonja y el coste del producto seleccionado. En esta tabla vemos cuántos kilos extra necesitas cosechar solo para cubrir el coste del tratamiento:
*Incluye producto + aplicación.
Si tu rendimiento esperado tras el tratamiento aumenta menos de 400 kg/ha, este año estás simplemente cubriendo costes o incluso perdiendo dinero. El margen real aparece cuando la sanidad vegetal permite saltos de rendimiento de 700-900 kg/ha.
Gestión de Resistencias: Cuidado con las "super-moléculas"
El uso sistemático de SDHI (carboxamidas) está bajo lupa. Para evitar que aparezcan resistencias en tu propia finca:
- Limita el número de aplicaciones de la misma carboxamida (SDHI) por campaña y evita encadenar varios años seguidos usando siempre la misma combinación.
- Usa los SDHI siempre mezclados con otro modo de acción eficaz (por ejemplo, triazoles) y respeta las dosis de etiqueta.
- Siempre que la etiqueta lo permita, añade un multi-sitio (por ejemplo folpet en septoriosis) para reducir el riesgo de resistencias. Es vital para que estas herramientas sigan siendo eficaces en las próximas campañas.
Seguridad legal y digitalización: El Cuaderno de Campo
En 2026, aunque la obligatoriedad del Cuaderno Digital (SIEX) se ha retrasado, la tendencia es clara: la Administración premia la transparencia.
Registrar los tratamientos fitosanitarios sigue siendo obligatorio, ya sea en papel o en formato digital. Utilizar el Cuaderno Digital (SIEX) hoy es voluntario, pero actúa como un seguro ante una inspección de condicionalidad de la PAC y encaja con las nuevas exigencias de trazabilidad.
El Plan de Abonado se está implantando por fases según tipo de explotación y zona, por lo que llevar tus datos de tratamientos y producciones bien organizados te facilita cumplir la normativa cuando te aplique. Independientemente de si tu finca está exenta o no por tamaño en este momento, un registro digital te permite analizar qué parcelas son realmente rentables y beneficiarte de la transparencia que la Administración premia.
En definitiva, la aplicación de fungicidas en el cereal de invierno es rentable en zonas con unas productividades medias-altas y cuando la observación técnica y las horas de humedad acumuladas confirman el riesgo de infección. Es entonces cuando la aplicación es necesaria y además de salvar la cosecha incrementa sus rendimientos.
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