El Futuro del Vacuno Extensivo: digitalización, manejo y rentabilidad
El vacuno extensivo ya no puede mirar al futuro con herramientas del pasado
La ganadería extensiva vive uno de los momentos más importantes de los últimos años. El sector sigue siendo esencial para el medio rural, para la conservación del territorio y para la producción de carne de calidad, pero también se enfrenta a una realidad cada vez más exigente: aumento de costes, falta de mano de obra, dificultad de relevo generacional, presión sanitaria, necesidad de mejorar la rentabilidad, mayor carga administrativa y explotaciones que necesitan gestionar cada vez más animales, más datos y más decisiones.
Con este contexto se celebró ayer en la Escuela de Capacitación y Experiencias Agrarias de Segovia la jornada “Horizonte Extensivo: Claves para un manejo sostenible y competitivo”, una nueva cita de ISAGRI Conecta dirigida a productores de vacuno extensivo, ganaderos, veterinarios, asesores y profesionales del sector. Tras una primera edición celebrada en Salamanca, Horizonte Extensivo volvió a reunir al sector, esta vez en Segovia, para poner sobre la mesa una pregunta clave: cómo hacer que la ganadería extensiva sea más rentable, más eficiente, más atractiva para las nuevas generaciones y más preparada para el futuro.
La jornada contó con la participación de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla y León, el Centro Integrado de Formación Profesional, Extensión Agraria Digital de Castilla y León, Innogando, especialistas en mejora genética y el equipo de ISAGRI España. Una combinación que permitió abordar el vacuno extensivo desde todos sus ángulos: la visión institucional, la transformación digital, la monitorización del comportamiento animal, la rentabilidad del manejo, la mejora genética y la gestión de datos. Os dejamos un vídeo resumen del evento y el artículo a continuación.
Segovia como punto de encuentro para hablar del futuro real de la ganadería
La apertura institucional puso en valor el papel de la formación agraria, la digitalización y la colaboración entre administración, empresas y ganaderos. Desde el inicio se destacó que una jornada como esta solo tiene sentido si los profesionales salen con ideas reales y aplicables en sus explotaciones: herramientas que puedan probar, cambios que puedan valorar y decisiones que puedan tomar con más información.
La presencia de la Junta de Castilla y León reforzó uno de los mensajes centrales del encuentro: el vacuno de carne y el vacuno extensivo tienen futuro en Castilla y León, pero ese futuro necesita inversión, modernización, formación y herramientas que ayuden al ganadero a ser más competitivo. Durante la intervención institucional se puso en valor el papel de la Escuela de Capacitación y Experiencias Agrarias de Segovia como centro de referencia en formación ganadera, así como la importancia de atraer talento joven y presencia femenina al sector agrario y ganadero.
También se abordó la apuesta de Castilla y León por proyectos ligados a la innovación, la bioseguridad, el uso de datos en explotaciones ganaderas y la incorporación de jóvenes. La digitalización apareció desde el principio no como una moda, sino como una herramienta para responder a retos muy concretos: mejorar la toma de decisiones, reforzar la sanidad animal, facilitar la gestión diaria y hacer más atractiva la profesión ganadera.
Escuela de capacitación y experiencias agrarias de Segovia- Escenario de ISAGRI Conecta: Horizonte Extensivo
Extensión Agraria Digital: la digitalización no es futuro, es presente
Una de las intervenciones más importantes de la jornada fue la de Santiago de Castro Alfageme, veterinario y responsable vinculado al programa de Extensión Agraria Digital de Castilla y León. Su ponencia situó el debate en un punto muy claro: la ganadería actual ya no se parece a la de hace 20 o 40 años. La normativa es más compleja, los costes son más altos, el clima es más imprevisible y el relevo generacional se ha convertido en una de las grandes preocupaciones del sector.
Santiago insistió en una idea especialmente importante para el vacuno extensivo: la digitalización no debe medirse solo por su retorno económico inmediato. También tiene un retorno social y medioambiental. Es decir, puede mejorar la calidad de vida del ganadero, reducir desplazamientos innecesarios, ayudar a anticiparse a problemas sanitarios, optimizar recursos y hacer más atractiva una profesión que necesita nuevas generaciones.
En su intervención, la agricultura inteligente y la ganadería inteligente se presentaron como un conjunto de herramientas al servicio de una toma de decisiones más rápida y más precisa. Sensores, datos, inteligencia artificial, geolocalización, alertas, automatización, interoperabilidad y análisis de información no tienen valor por sí solos si no ayudan al ganadero a decidir mejor. La clave está en pasar de una ganadería reactiva, que actúa cuando el problema ya ha aparecido, a una ganadería más preventiva, capaz de anticiparse a enfermedades, fallos de bienestar animal, problemas reproductivos o pérdidas de productividad.
Uno de los puntos más interesantes fue la demanda tecnológica específica del ganadero extensivo. En este modelo, las prioridades pasan por saber dónde están los animales, recibir alertas si salen de una zona, usar geovallas o vallados virtuales, organizar mejor el pastoreo, aprovechar los recursos pastables y reducir el tiempo dedicado a desplazamientos y búsqueda de animales. En definitiva, no se trata de digitalizar por digitalizar, sino de resolver problemas reales del día a día en extensivo.
Santiago cerró su intervención con tres conceptos clave: ciencia de datos, ciencia del comportamiento e interoperabilidad. La transformación digital no consiste únicamente en comprar herramientas o instalar software. Consiste en cambiar la forma de trabajar, aprender a usar los datos y conseguir que las distintas plataformas puedan comunicarse entre sí para que el ganadero no tenga que introducir la misma información varias veces.
Innogando: monitorizar el rebaño para ganar tiempo, detectar antes y trabajar mejor
La ponencia de Alejandro Bernal, de Innogando, aterrizó la digitalización en una de las grandes necesidades del vacuno extensivo: saber qué está pasando con los animales cuando el ganadero no está delante.
Alejandro habló desde una posición muy cercana al sector. Nieto, sobrino e hijo de ganaderos, explicó que Innogando nace desde el campo y para el campo, con una visión muy clara: no cambiar la ganadería tradicional, sino complementar la experiencia del ganadero con datos que permitan trabajar mejor.
Su intervención partió de tres grandes retos: relevo generacional, rentabilidad y sostenibilidad. La ganadería extensiva necesita ser atractiva para los jóvenes, rentable como actividad económica y sostenible en el uso de recursos. Y en los tres casos, la tecnología puede ayudar si se aplica de forma práctica.
Uno de los grandes problemas del extensivo es el tiempo. Las explotaciones son cada vez más grandes, los animales pueden estar en superficies amplias y los desplazamientos consumen muchas horas. Además, muchas pérdidas llegan porque los problemas se detectan tarde: eventos reproductivos, partos, cambios sanitarios o comportamientos anómalos que no se ven hasta que ya han generado un coste. Alejandro fue muy claro: no se trata de producir más por producir más, sino de producir mejor, identificar dónde están las pérdidas y actuar antes.
La solución presentada : RUMI; se basó en dispositivos GPS, monitorización de comportamiento y vallado virtual. El collar permite conocer la ubicación del animal durante las 24 horas, crear parcelas digitales desde el móvil, la tablet o el ordenador, y trabajar con estímulos sonoros y vibraciones antes de llegar al estímulo eléctrico. En este punto, Alejandro insistió en que la educación del animal es clave: el sistema no se basa únicamente en la descarga, sino en que el animal aprenda a reconocer los límites digitales.
Otro aspecto destacado fue la autonomía del dispositivo mediante placas solares, con el objetivo de montar el collar una vez y evitar manejos innecesarios para cambiar o recargar baterías. En vacuno extensivo, cualquier manejo adicional implica tiempo, riesgo, estrés y coste. Por eso, reducir intervenciones innecesarias también forma parte de la rentabilidad.
La monitorización del comportamiento permite interpretar patrones de pastoreo, rumia, descanso, actividad, celo, proximidad al toro o posibles incidencias sanitarias. Alejandro explicó cómo los cambios en las franjas de comportamiento pueden alertar de una situación de celo, de un animal que no se mueve, de un parto cercano o de una complicación posterior al parto. El objetivo no es sustituir al ganadero, sino darle “ojos” sobre el rebaño cuando no puede estar físicamente allí.
La conclusión de esta ponencia fue especialmente potente: la digitalización también es calidad de vida. Permite decidir si hace falta ir o no a ver una vaca, reducir desplazamientos, ahorrar gasóleo, detectar problemas veterinarios antes y gestionar mejor el tiempo. Y, como recordó Alejandro, si el campo innova, los pueblos viven.
Manejo, rentabilidad y mejora genética: una explotación de vacuno de carne no puede funcionar a ciegas
La intervención de Javier Miguélez Vara, veterinario especialista en mejora genética y manejo, fue una de las más directas y técnicas de la jornada. Su ponencia, “Principales claves de manejo para mayor rentabilidad”, dejó un mensaje claro para cualquier ganadero de vacuno extensivo: una granja de vacuno de carne es una actividad económica, y si no produce renta, deja de ser un negocio para convertirse en un hobby.
Javier defendió que la rentabilidad no depende de fórmulas mágicas, sino de aplicar principios conocidos con rigor. Para transformar una explotación tradicional de vacuno de carne en una explotación rentable, lo primero es saber en qué situación se encuentra hoy. Sin datos no hay diagnóstico, y sin diagnóstico no hay mejora. “Si no medimos nada, no podemos mejorar nada” fue una de las ideas centrales de su intervención.
El punto de partida es definir el objetivo de la explotación. Qué se quiere producir, cómo se va a producir, a quién se va a vender y qué indicadores se van a utilizar para saber si el negocio funciona. Para ello, Javier defendió la necesidad de contar con un programa informático que permita gestionar la información y convertirla en indicadores útiles para tomar decisiones. Desde su experiencia, recalcó que ha utilizado durante años soluciones de ISAGRI porque le permitían obtener la información necesaria para analizar explotaciones y orientar decisiones de manejo.
Uno de los bloques más prácticos fue el de instalaciones. En vacuno de carne, disponer de buenas mangas, buenos sistemas de manejo y estructuras seguras no es un lujo, sino una cuestión de eficiencia y seguridad. Una explotación puede tardar seis días en sanear 600 vacas o hacerlo en dos mañanas si cuenta con instalaciones bien diseñadas. Esa diferencia no solo reduce tiempo y esfuerzo, también disminuye costes y mejora la disposición del ganadero a realizar las tareas necesarias. La alimentación fue otro eje esencial. Javier recordó que, en buena parte de España, las vacas comen a pesebre durante aproximadamente seis meses y en campo durante otros seis, aunque los meses concretos dependen de cada zona. Esta realidad debe condicionar el programa reproductivo, porque no todas las explotaciones deben parir en la misma época. Cada granja tiene su clima, sus pastos, su organización, sus costes y su forma de vender.
La gestión reproductiva apareció como una de las grandes palancas de rentabilidad. No basta con echar los toros y esperar. Hay que decidir cuándo interesan los partos, si se quiere una paridera agrupada, qué reposición se va a dejar, si se trabajará con inseminación, monta natural o sistemas mixtos, cuándo se harán diagnósticos de gestación y qué vacas deben salir de la explotación. Para Javier, el ganadero debe ser “director de lidia” de su granja: controlar lo que ocurre dentro de casa, porque el precio de mercado no lo puede controlar, pero sí puede controlar cuándo paren las vacas, qué genética utiliza, cómo alimenta y cómo organiza el rebaño.
La parte de mejora genética de la ponencia de Javier Miguélez fue especialmente valiosa para explotaciones que quieren mejorar resultados a medio y largo plazo. Su planteamiento fue muy claro: el objetivo de una explotación de vacuno de carne es tener una buena vaca que produzca un becerro al año, que crezca con el menor coste posible.
Esto obliga a mirar más allá del ternero final. Según Javier, muchos ganaderos piensan demasiado en hacer terneros y demasiado poco en hacer vacas. Sin buenas madres, no hay buenos resultados sostenidos. La fertilidad, la facilidad de nacimiento, la actitud al parto, la producción de leche, la capacidad maternal y la eficiencia alimentaria tienen una enorme importancia económica.
Una de las ideas más potentes fue la importancia de la leche en la vaca nodriza. Javier explicó que un litro más de leche puede suponer más crecimiento diario del ternero y, multiplicado por varios meses y varias vacas, puede convertirse en muchos kilos adicionales de carne. También advirtió de que la leche se puede perder en una generación si se eligen mal los toros, pero puede tardar varias generaciones en recuperarse. La mejora genética, por tanto, debe plantearse con estrategia. No se trata de elegir toros por estética o por moda, sino por los objetivos productivos de la granja. Cada explotación debe saber qué mercado tiene, qué tipo de animal necesita producir, qué hembras quiere dejar para reposición y qué características debe reforzar. En este sentido, la genética, combinada con datos y gestión, se convierte en una herramienta de rentabilidad.
ISAGRI: digitalización y mejora de raza para decidir con datos, no con suposiciones
La intervención de Miguel Vargas, director comercial de ISAGRI España, conectó muchas de las ideas anteriores desde la perspectiva de la gestión ganadera. Su ponencia, “Digitalización y mejora de raza”, partió de una realidad compartida por todos los ganaderos: el mercado cambia, los costes cambian y el precio muchas veces no depende del productor. Por eso, el margen de mejora está en lo que sí se puede controlar dentro de la explotación. Miguel explicó que existen dos grandes palancas para mejorar el futuro del vacuno extensivo: la digitalización y la mejora genética. La digitalización permite medir y entender mejor lo que ocurre en la explotación; la genética permite trabajar con animales más adaptados, más eficientes y más alineados con los objetivos productivos de cada ganadero.
En este contexto, soluciones como Troup’O, el programa de gestión ganadera de ISAGRI, permiten centralizar la información de la explotación, registrar datos clave del rebaño, consultar historiales, controlar la reproducción, hacer seguimiento de los animales y convertir toda esa información en una base sólida para tomar mejores decisiones.
Uno de los mensajes más claros fue que “la potencia sin control no sirve de nada”. Tener buenos animales, buena finca o buena raza no es suficiente si no se mide, registra y analiza lo que ocurre. Muchas explotaciones han crecido en tamaño y complejidad, pero todavía mantienen sistemas de registro demasiado frágiles: memoria, cuaderno, Excel o datos dispersos. En ese contexto, un programa de gestión ganadera como Troup’O permite ordenar la información, consultar el historial, analizar resultados y tomar decisiones con más seguridad.
Miguel también aterrizó el concepto de digitalización en herramientas muy concretas: identificación electrónica, sensores de actividad, vallados virtuales, drones, satélites, estaciones meteorológicas, programas de gestión, inteligencia artificial y análisis de datos. Muchas explotaciones ya están digitalizadas en parte, aunque no siempre sean conscientes de ello. El reto ahora es conectar esa información y utilizarla para gestionar mejor.
La trazabilidad fue otro punto fundamental. En una ganadería cada vez más regulada y más exigida por la administración, la distribución y el consumidor, disponer de información ordenada se convierte en una ventaja. No solo para cumplir obligaciones, sino para competir mejor, justificar decisiones, reducir errores y ahorrar tiempo.
Y sobre el retorno de la inversión, Miguel planteó una visión amplia. Para algunos ganaderos, el retorno será económico; para otros, será tiempo, tranquilidad, orgullo por tener una explotación mejor organizada o capacidad para reducir costes. Lo importante es cuantificarlo y entender qué valor aporta realmente cada herramienta a cada explotación.
Coloquio final: interoperabilidad, conectividad y sentido práctico
El coloquio final permitió recoger una de las grandes preocupaciones compartidas por ganaderos, técnicos y empresas: no basta con tener muchos datos si luego están repartidos en distintas plataformas que no se comunican entre sí.
Durante el debate se habló de la interoperabilidad como uno de los grandes retos de la digitalización ganadera. Si el ganadero tiene que introducir los mismos datos en varios sistemas distintos, parte del ahorro de tiempo se pierde. Por eso, la conexión entre programas privados, módulos ganaderos, bases de datos oficiales y herramientas de monitorización será clave para que la digitalización sea realmente útil.
También se abordó la conectividad en zonas rurales. La ganadería extensiva se desarrolla muchas veces en áreas remotas, donde la cobertura móvil o la banda ancha no siempre son suficientes. Este punto es esencial: para que el vacuno extensivo pueda aprovechar todo el potencial de la digitalización, las infraestructuras de telecomunicaciones deben acompañar. Sin conectividad, muchas herramientas pierden parte de su capacidad.
Otro tema muy interesante fue la visión de los ganaderos presentes. Se compartieron experiencias muy distintas, desde modelos de explotación con razas puras hasta sistemas de manejo adaptados a cada finca. La conclusión fue clara: no existe un único modelo válido. Cada explotación debe encontrar su propio camino, pero todas necesitan información, control y capacidad de análisis para ser más eficientes.
Horizonte Extensivo: una jornada para unir ganaderos, tecnología y futuro
La jornada Horizonte Extensivo dejó una conclusión muy clara: el futuro del vacuno extensivo no pasa por abandonar la tradición, sino por reforzarla con herramientas que permitan trabajar mejor.
La experiencia del ganadero sigue siendo insustituible. Nadie conoce mejor una finca, un rebaño o una paridera que quien vive con ella cada día. Pero esa experiencia puede ganar mucho valor si se apoya en datos, monitorización, gestión digital, mejora genética, planificación reproductiva y herramientas que ayuden a anticiparse a los problemas.
La ganadería extensiva tiene por delante retos enormes: rentabilidad, relevo generacional, sostenibilidad, sanidad animal, costes, gestión de pastos, conectividad y burocracia. Pero también tiene una oportunidad clara: utilizar la tecnología para hacer el trabajo más eficiente, más atractivo y más compatible con una mejor calidad de vida.
Ese es precisamente el papel de ISAGRI Conecta: crear espacios donde ganaderos, técnicos, veterinarios, empresas e instituciones puedan compartir conocimiento, debatir problemas reales y conocer soluciones aplicables al día a día de la explotación.
Porque digitalizar el vacuno extensivo no significa perder la esencia de la ganadería. Significa tener más control sobre el rebaño, más información para decidir, más capacidad para mejorar la rentabilidad y más herramientas para que las explotaciones sigan vivas en el territorio.
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