Horizonte vacuno: las claves que marcarán el futuro del sector
El futuro del vacuno de carne no se juega en una sola decisión. No depende únicamente de producir más, de incorporar tecnología, de mejorar la alimentación, de hablar de sostenibilidad o de pensar en el relevo generacional. Depende de todo eso a la vez. Y, sobre todo, depende de que el sector sea capaz de sentarse, escucharse y hacerse las preguntas importantes.
Eso fue precisamente lo que ocurrió en Horizonte Vacuno: Estrategias y producción, la jornada impulsada por ISAGRI Conecta en la Finca Laguna del Oso, en Ávila, un encuentro que reunió a ganaderos, técnicos, universidad, empresas y profesionales vinculados al vacuno de carne para hablar de rentabilidad, manejo, digitalización, sostenibilidad, formación, razas autóctonas y nuevos modelos de negocio. La jornada fue recogida también por medios como ÁvilaRed, que destacó el análisis del futuro del vacuno de carne desde la rentabilidad, la tecnología y el relevo generacional.
Pero más allá del titular, lo interesante de la jornada estuvo en el fondo: en cómo cada ponencia fue aportando una pieza distinta a una misma idea. El vacuno de carne tiene futuro, pero ese futuro exige mirar la explotación de otra manera. Te dejamos aquí un resumen muy interesante junto con las ponencias completas para que puedas aprender todo lo que se habla en estos foros de reunión de ganaderos y técnicos del sector.
🎓 Universidad y campo: cuando la formación conecta con la realidad ganadera
La apertura de la jornada, de la mano de Diego Vergara Rodríguez, decano de la Facultad de Ciencias y Artes de la Universidad Católica de Ávila, puso sobre la mesa una cuestión clave: la relación entre universidad, investigación y campo.
La UCAV cuenta con una tradición de casi 30 años vinculada al mundo agroforestal y con titulaciones muy relacionadas con el sector, como el grado en Industrias Agrarias y Alimentarias, el máster en Ingeniería Agronómica o el máster en Biotecnología Agroalimentaria. Y uno de los datos más interesantes que compartió Diego Vergara fue precisamente que, dentro de las ingenierías de la universidad, la titulación de Industrias Agrarias y Alimentarias es la más demandada. Incluso el máster de Ingeniería Agronómica tuvo que ampliar plazas de 40 a 60, volviendo a cubrirlas todas y dejando alumnado fuera.
Este dato rompe una idea repetida muchas veces en el sector: que no hay interés joven por el mundo agro. Puede que falte relevo generacional en muchas explotaciones, pero en el ámbito formativo sí existe una demanda fuerte, una generación que se está preparando y que puede encontrar en el campo una salida profesional con futuro.
La clave está en conectar esa formación con la realidad de las explotaciones. Vergara insistió en que la universidad no quiere estar aislada, sino cerca de las empresas, abierta a colaborar, a impulsar proyectos, a generar convenios y a facilitar que los estudiantes hagan prácticas en el sector.
Y ahí aparece uno de los grandes mensajes de la jornada: el futuro del vacuno no puede construirse por separado. Necesita ganaderos, empresas, técnicos, administración, universidad e investigación trabajando sobre problemas reales.
🌱 Kerbest: un modelo ganadero que mira más allá de producir
Una de las intervenciones más estratégicas fue la de Alberto Pascual, CEO de Kerbest y presidente de la Fundación Kerbest. Su ponencia no fue solo una presentación de empresa, sino una reflexión sobre cómo una actividad ganadera puede evolucionar cuando mira más allá del corto plazo. En 2016 ese concepto estaba centrado en el cuidado de los animales, pero con la evolución de la empresa se ha ampliado al cuidado del entorno, de las personas y del territorio.
Kerbest ha construido lo que Alberto llamó el “círculo Kerbest”, una forma de responder a distintos retos: la concentración del sector, la necesidad de diferenciarse, la gestión medioambiental, la captación de talento, la relación con la sociedad y la generación de alimentos con propósito. En lugar de crecer únicamente en volumen, Kerbest apostó por crecer de forma cualitativa, con proyectos genéticos, manejo, investigación y reducción de huella de carbono.
Uno de los puntos más potentes de la ponencia fue su forma de hablar del problema medioambiental. Alberto no lo escondió: la ganadería genera purines y estiércoles, y en su caso manejan alrededor de 180.000 toneladas al año. Pero la clave está en qué se hace con ellos. Kerbest ha trabajado en proyectos de separación sólido-líquido, nitrificación, desnitrificación, decantación, microalgas, cultivos hidropónicos, compostaje y recuperación de materia orgánica del suelo.
El mensaje es claro: el problema no es solo producir residuos, sino no saber transformarlos en recurso.
También fue especialmente interesante su visión sobre la economía circular. Alberto planteó que la verdadera economía circular no llega solo cuando se valoriza un subproducto, sino cuando una actividad genera desarrollo socioeconómico en el territorio: riqueza, empleo, actividad, servicios y vida en los pueblos.
Esa es una idea muy valiosa para el vacuno de carne. Una ganadería rentable no es únicamente la que consigue buenos números en una hoja de cálculo. Es también la que ayuda a sostener un territorio, crea empleo, conecta con la sociedad y genera productos con sentido.
🌍 Huella de carbono: medir la sostenibilidad para convertirla en valor
La ponencia de Patricia Teresa Espinosa Gutiérrez, profesora e investigadora de la Universidad Católica de Ávila, abordó uno de los temas que más peso está ganando en el sector: el cálculo de la huella de carbono en ganaderías de vacuno de carne en extensivo.
Lo interesante de su intervención fue que no presentó la huella de carbono como un concepto abstracto o como una simple exigencia ambiental, sino como una herramienta que puede servir al ganadero si se adapta bien a la realidad de su explotación.
Patricia explicó que la UCAV está desarrollando una calculadora específica de huella de carbono para explotaciones de vacuno de carne en extensivo en Castilla y León. El objetivo es que sea una herramienta eficaz, fácil de usar y pensada para que los ganaderos puedan utilizarla en campo.
Y aquí hay una idea fundamental: no se puede medir igual lo que no funciona igual.
Una calculadora general puede quedarse corta si no tiene en cuenta las condiciones reales del territorio. Por eso el proyecto busca responder a las necesidades de las explotaciones de Castilla y León, incluyendo elementos como la permanencia de la raza, el mantenimiento de familias ganaderas en el medio rural, la mejora económica, la mitigación del cambio climático y la sostenibilidad ambiental.
En el caso del vacuno extensivo, la huella de carbono no puede analizarse solo mirando las emisiones directas del animal. También hay que tener en cuenta las características de las fincas, la altitud, la orografía, la profundidad del suelo, las fuentes de agua, la vegetación, el número de cabezas por hectárea, la reposición, la prolificidad, la rotación de parcelas, la suplementación, la gestión del estiércol o el tipo de venta de los terneros.
La ponencia fue especialmente interesante al recordar que la ganadería extensiva también presta servicios ecosistémicos: fertilización del suelo, dispersión de semillas, desbroce, prevención de incendios, mantenimiento de paisajes y conservación de hábitats.
Este punto cambia completamente la conversación. Porque si solo se habla de emisiones, la ganadería queda reducida a un problema. Pero si se mide también lo que aporta al territorio, aparece una visión mucho más completa.
Patricia explicó además que el proyecto está investigando cuestiones como el secuestro de carbono, la frecuencia de incendios en zonas con presencia de vacuno extensivo, la diversidad botánica y el valor ecológico de cerramientos tradicionales. Incluso señaló que están observando que, en zonas por donde han pasado las vacas, el incendio ha sido menos virulento.
La sostenibilidad, por tanto, no debería convertirse solo en una carga administrativa. Bien trabajada, puede ser una herramienta para tomar mejores decisiones, acceder a nuevas oportunidades como el mercado de carbono y generar ingresos complementarios para las explotaciones.
📲 Digitalización ganadera: detectar antes para decidir mejor
La ponencia de Alejandro Bernal, de Innogando y ganadero en Finca Ibéricos el Peramato, conectó directamente con una de las preocupaciones más reales del sector: cómo gestionar mejor el tiempo, los animales y las decisiones en explotaciones cada vez más exigentes.
Alejandro arrancó situando tres retos estructurales: relevo generacional, rentabilidad y sostenibilidad. Recordó que más del 60% de los titulares de explotaciones agrarias tiene más de 55 años y solo entre el 5% y el 10% tiene menos de 35.
Pero su ponencia no se quedó en el diagnóstico. Fue directamente a soluciones de campo.
En muchas explotaciones de vacuno de carne, los animales están en grandes extensiones, con distancias importantes y con una necesidad constante de observación. El problema es que el día tiene las horas que tiene. Y ahí la digitalización puede aportar algo muy concreto: ayudar al ganadero a ver antes lo que antes podía detectar tarde.
Alejandro compartió un dato especialmente llamativo: Innogando considera que el 70% de las pérdidas de estos negocios procede de eventos que no se detectan a tiempo, especialmente en reproducción o sanidad. Los collares de monitorización permiten observar el rebaño desde el móvil, controlar los animales 24 horas al día y recibir alertas cuando algo necesita atención. No se trata de sustituir al ganadero, sino de darle más margen de reacción.
La tecnología mide ubicación, actividad, rumia, descanso y comportamiento. Y esos datos pueden convertirse en señales muy útiles. Una caída de rumia puede anticipar un problema sanitario. Un cambio en los patrones de actividad puede relacionarse con un celo. La proximidad del semental puede aportar información reproductiva. Y en algunos casos, Alejandro explicó que han visto alertas de celo hasta dos días antes de que la vaca aguante la monta.
También fue muy ilustrativo el ejemplo del parto. El collar interpreta movimientos. Si una vaca, tras un momento de actividad, muestra un patrón que parece “pastoreo”, puede que en realidad esté lamiendo al ternero recién nacido, porque el movimiento es parecido. Eso no sustituye la visita del ganadero, pero sí ayuda a saber dónde está la madre y acudir directamente al punto adecuado.
Este tipo de ejemplos son los que hacen que la digitalización se entienda. No como una palabra grande, sino como algo muy concreto: detectar antes, ir más directo, ahorrar tiempo, reducir incertidumbre y tomar decisiones con más información.
Alejandro insistió además en una idea clave: la digitalización no sustituye al vaquero ni al ganadero. Complementa su experiencia y la potencia. De hecho, contó el caso de una explotación donde inicialmente el vaquero temía quedarse sin trabajo por la llegada de los collares, pero después de probarlos pidió “collares a todas”.
La tecnología, bien planteada, no aleja del campo. Puede ayudar a vivir mejor de él.
🥩Alimentación y manejo: producir más no siempre significa ganar más
La ponencia de José Antonio Zúñiga, ganadero y veterinario experto en alimentación, aterrizó el debate en uno de los aspectos más determinantes para la rentabilidad: la relación entre alimentación, manejo reproductivo y resultados productivos.
Su enfoque fue muy práctico: no se trataba de dar recetas absolutas, sino de recordar normas básicas que funcionan para generar negocio en explotaciones de vaca nodriza. Uno de los primeros datos que puso sobre la mesa fue la necesidad de revisar la eficiencia reproductiva. Según los datos comentados en la ponencia, el intervalo parto-parto medio se sitúa en torno a 444 días, un periodo demasiado largo para una explotación que quiera ser eficiente.
Aquí aparece una de las preguntas más importantes para cualquier ganadero: no solo cuántas vacas paren, sino en cuánto tiempo.
José Antonio insistió en que para que una explotación sea viable hay que superar ampliamente el 80% de fertilidad, y que el objetivo debería estar en intervalos parto-parto de 12 o 13 meses, aumentar la fertilidad hacia el 90%, incrementar los terneros destetados y mejorar los kilos de ternero por vaca y año.
Uno de los mensajes más claros fue el de la condición corporal. José Antonio subrayó que la premisa capital es evitar que la vaca pierda condición corporal, porque recuperarla cuesta mucho más. En pastoreo, recuperar un punto de condición corporal puede tardar alrededor de tres meses. Esto tiene un impacto directo en la fertilidad. Cuidar el preparto, especialmente el último tercio de gestación, ayuda a que la vaca salga antes en celo después del parto. Y cuidar el postparto contribuye a que ese celo sea fértil.
Y en sanidad, recordó la importancia de los chequeos, especialmente en novillas y sementales, con enfermedades como IBR, BVD, campilobacteriosis, tricomoniasis, besnoitiosis, neosporosis, parásitos o piroplasmosis, todas ellas con impacto directo o indirecto en la fertilidad y en la rentabilidad.
La conclusión de fondo es muy clara: la rentabilidad en vacuno de carne no depende solo del precio de venta. Depende de todos los días en los que una vaca no queda preñada, de cada ternero que no llega al destete, de cada kilo que se pierde, de cada enfermedad que no se detecta y de cada recurso que no se aprovecha bien.
🐂 Razas autóctonas: no es nostalgia, es estrategia productiva
Una de las ponencias más potentes a nivel de cambio de mirada fue la de Jesús Castaño Marcos, ganadero de raza Morucha, doctor ingeniero industrial y miembro de FEDEHESA. Su intervención planteó una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos mirando bien la rentabilidad?
Este cambio de enfoque es muy relevante. Durante años se ha buscado muchas veces el animal más productivo de forma individual. Pero Jesús planteó que quizá la pregunta correcta no es solo qué animal produce más, sino qué sistema permite ganar más por hectárea sin esquilmar el terreno.
Ahí entra el valor de las razas autóctonas. Jesús defendió que las razas autóctonas no deben verse solo como tradición, sino como animales adaptados al territorio, al clima, al manejo y a los recursos disponibles. En su ponencia explicó que existe un movimiento global de vuelta a lo nativo, tanto en variedades vegetales como en razas animales, precisamente por su adaptación a la sequía, al territorio y a condiciones más exigentes.
En el caso de la Morucha, compartió datos muy relevantes. Citó que, según el estudio mencionado también por José Antonio, la Morucha aparece como la vaca más fértil, y añadió que los ganaderos de Morucha trabajan con fertilidades del 90% al 95%, frente a una media española situada en el 68,7%.
Pero el valor no está solo en la fertilidad. También está en necesitar menos. Jesús habló de menor gasto veterinario, facilidad de parto y menor suplementación. Por ejemplo, señaló que la Morucha tiene un 99% de partos sin problemas según el Ministerio y que, en su ganadería, en 40 años solo han tenido que asistir un parto.
La otra gran idea de la ponencia fue mirar más al suelo. Jesús lo expresó de forma muy visual: el ganadero debe mirar más el suelo y no solo la vaca. No dejar de mirar la vaca, por supuesto, pero sí empezar a observar también las plantas, la compactación, la producción de pasto y el descanso de la tierra. Para él, la ganadería extensiva debe pasar de ser una ganadería “estante”, con animales siempre en las mismas hectáreas, a una ganadería extensiva en movimiento planificado. Lo explicó como una especie de “trashumancia dentro de la propia finca”.
Y aquí aportó datos muy interesantes: el descanso del terreno aumenta la producción de forraje; citó estudios con aumentos de hasta 0,31 toneladas de materia seca por hectárea, un 28% más de pasto en Galicia con pastoreo rotacional y entre un 30% y un 55% más de pasto en dehesas comerciales de la zona centro.
🚀Seis ideas que extraemos de la jornada: hacia dónde va el vacuno de carne
Si algo dejó claro Horizonte Vacuno es que el sector no necesita discursos vacíos. Necesita herramientas, datos, ejemplos y espacios donde hablar con profundidad de lo que realmente afecta a las explotaciones. De todas las ponencias se pueden extraer seis grandes ideas.
Gracias una vez más por acompañarnos en ISAGRI Conecta y hacer Horizonte Vacuno posible
Entre todos seguimos construyendo el sector para que lo primario continúe teniendo futuro y sobre todo, una vid más digna. Nos vemos en próximas ediciones.
📲 ¿Tu explotación también necesita pasar de la intuición al dato?
A lo largo de la jornada quedó claro que el futuro del vacuno de carne pasa por medir mejor, anticiparse antes y tomar decisiones con más información.
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