La aplicación de fungicidas en el cereal de invierno es una práctica consolidada, pero su rentabilidad no es una cifra fija. Con un mercado de cereales volátil y normativas cambiantes, el agricultor debe decidir: ¿Trato por sistema o bajo observación? En este artículo analizamos los números reales y los factores técnicos para tomar la mejor decisión.
Por lo general, el tratamiento se realiza durante la salida de la hoja bandera. El objetivo es proteger la superficie foliar que genera más del 50% del llenado del grano. Retrasar la muerte de esta hoja puede suponer la diferencia entre una cosecha mediocre y una excelente en términos de peso específico.
Para entender la rentabilidad, debemos entender de dónde salen los kilos. El rendimiento del trigo y la cebada depende de la tasa de fotosíntesis durante el llenado del grano.
El mercado de fitosanitarios ha evolucionado hacia formulaciones más complejas que combinan varios modos de acción (SDHI, Triazoles y Estrobirulinas) para evitar resistencias.
El uso de productos de "Alta Tecnología" suele ser más rentable en zonas de producción alta (más de 5 t/ha), ya que su persistencia puede evitar un segundo pase de fungicida, ahorrando costes operativos totales.
Los ensayos más recientes confirman que el incremento de rendimiento no es solo una cuestión de kilos, sino de asegurar la calidad. En variedades modernas con alto potencial genético, los incrementos de rendimiento se sitúan entre 750 y 900 kg/ha en campañas con alta presión de enfermedad. Haciendo una media de los ensayos técnicos, podemos hablar de mejoras del orden del 8% al 12% cuando se protege la hoja bandera en esas condiciones.
En cambio, en campañas secas o con baja presión de enfermedad, el incremento real puede ser muy inferior e incluso despreciable, por lo que el tratamiento puede no llegar a pagarse.
Además, el fungicida asegura el Peso Específico (PE), evitando las penalizaciones comerciales que los compradores aplican al grano "asurrado" por ataques fúngicos.
En la agricultura actual, la decisión de aplicar no debe ser automática. La agronomía nos da dos claves para decidir si la inversión será rentable:
Además del clima, la planta también habla. Como referencia práctica, tiene sentido plantear el tratamiento cuando, entre dos nudos y espigado, empiezas a ver síntomas de enfermedad en las hojas intermedias y superiores de al menos un 20–25% de las plantas. Por debajo de ese nivel, y sin previsión de días húmedos, muchas veces el fungicida no llega a ser rentable.
No podemos fijar un solo precio para el cereal, ya que la rentabilidad varía drásticamente según la lonja y el coste del producto seleccionado. En esta tabla vemos cuántos kilos extra necesitas cosechar solo para cubrir el coste del tratamiento:
*Incluye producto + aplicación.
Si tu rendimiento esperado tras el tratamiento aumenta menos de 400 kg/ha, este año estás simplemente cubriendo costes o incluso perdiendo dinero. El margen real aparece cuando la sanidad vegetal permite saltos de rendimiento de 700-900 kg/ha.
El uso sistemático de SDHI (carboxamidas) está bajo lupa. Para evitar que aparezcan resistencias en tu propia finca:
En 2026, aunque la obligatoriedad del Cuaderno Digital (SIEX) se ha retrasado, la tendencia es clara: la Administración premia la transparencia.
Registrar los tratamientos fitosanitarios sigue siendo obligatorio, ya sea en papel o en formato digital. Utilizar el Cuaderno Digital (SIEX) hoy es voluntario, pero actúa como un seguro ante una inspección de condicionalidad de la PAC y encaja con las nuevas exigencias de trazabilidad.
El Plan de Abonado se está implantando por fases según tipo de explotación y zona, por lo que llevar tus datos de tratamientos y producciones bien organizados te facilita cumplir la normativa cuando te aplique. Independientemente de si tu finca está exenta o no por tamaño en este momento, un registro digital te permite analizar qué parcelas son realmente rentables y beneficiarte de la transparencia que la Administración premia.
En definitiva, la aplicación de fungicidas en el cereal de invierno es rentable en zonas con unas productividades medias-altas y cuando la observación técnica y las horas de humedad acumuladas confirman el riesgo de infección. Es entonces cuando la aplicación es necesaria y además de salvar la cosecha incrementa sus rendimientos.
Con los softwares agrícolas de ISAGRI anotarás los tratamientos que has hecho en cada parcela con el móvil, y cuando termine la campaña podrás comparar rendimientos, analizar tus costes y tomar mejores decisiones la siguiente campaña.